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Los 5 pasos de la Corrupción Dominicana

Posted by guillermomorenopresidente en enero 5, 2009

soldevillaEl perverso ciclo de la corrupción (las cinco fases de la enfermedad)

En su primera etapa, cuando entra en contacto con el cuerpo y la conciencia, la corrupción comienza escandalizando – la persona no se puede imaginar cómo es posible tanta miseria moral, tanto descaro. El estómago se revuelve, las pancartas se agitan, los escritos sangran indignación. Esa es la fase uno. Y generalmente quien siente todo eso es joven, tiene todo por delante, quiere cambiar el mundo y tiene el convencimiento de que la gente es más buena que mala.

La corrupción, sin embargo, es perseverante, tiene paciencia y funciona como un cáncer en un cuerpo envejeciente: reproduce sus células lentamente, en silencio.

En la fase dos de la enfermedad, los escándalos siguen molestando, pero lo que en la fase uno era indignación se parece más a la frustración. La persona comienza a hacerse agria, a decir que nada sirve, que nada tiene remedio. La duda se hace dueña de lo que una vez fue la seguridad de que el pueblo era bueno, y que el cambio era posible.

Y entonces se pasa a la tercera etapa del ciclo vil de la corrupción: la indiferencia. Ya nada sorprende a esa persona que, poco tiempo atrás soñaba con un porvenir de justicia. Ahora sus prioridades son más individualistas: poder pagar la hipoteca y el préstamo del carro, conseguir mantener el nivel de vida que tras años de estudio y sacrificios ha conseguido, no ser rechazado o rechazada por la sociedad que ve como “necios, inmaduros, inadaptados” a quienes protestan contra tanta injusticia.

Y si parece que la tercera es la peor, entonces viene la cuarta fase de la enfermedad, cuando las metástasis se han apoderado de cerebro y corazón en casi su totalidad. La persona mira de lejos a la corrupción; no se considera capaz de cometerla, y empieza a buscar excusas para no ver lo cerca que la tiene. Se dice a sí mismo o a sí misma “eso son ellos, ellas, no yo. Yo no soy corrupto, corrupta”, pero su silencio de aceptación es un silencio cómplice que corroe, que contagia y que prepara para la fase cinco: la terminal.

En esta quinta etapa ya la corrupción es parte de la vida de aquel o aquella joven que luchó en su contra. Ya no es nada recibir sobornos, a los que -por supuesto- no llama sobornos, sino “finos detalles”. Comprar conciencias, venderse es un acto de cada día. Y la muerte se instala en ese cuerpo una vez rebelde, en forma de objetos que su trabajo honesto no puede costear, o de un estilo de vida insostenible en la honradez. Y entonces la corrupción gana una batalla más… pero la guerra continúa.

Conocer los síntomas y etapas de cualquier enfermedad es la mejor manera de prevenirlos.

Vacunarse contra la corrupción implica una dosis de humildad, pastillas de ética y grandes baños calientes de dignidad. El antídoto consiste en esperanza y valentía. Creo aún que ambas son tan posibles como necesarias.

Gracias Maria Por este tan certero Articulo de tu Pagina.

JC

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